Cómo el deporte nos ayuda a alcanzar el éxito profesional

Éxito profesional con el deporte. Fuente: AD

Éxito profesional con el deporte. Fuente: AD

Avance Deportivo

Avance Deportivo

@deportivoavance
27 de julio de 2018, 10:00

A estas alturas, ya sabemos todo lo que el deporte puede hacer por nosotros para promocionarnos una vida más saludable. Una práctica adecuada de una actividad física bombea la sangre por todo nuestro cuerpo, amplía nuestra capacidad de respiración, nos ayuda a eliminar grasas, a relajar las tensiones y mantiene el estrés fuera de nosotros. Pero quizá lo que aún no sabíamos es cómo la práctica deportiva nos puede ayudar en otros aspectos de la vida, en concreto, cómo pueden servir de impulso para alcanzar el éxito profesional.

Empresa y deporte

Cada vez es más común encontrar espacios para practicar deporte en los lugares de trabajo. Cuidar la salud de los trabajadores significa ayudarles a aumentar su calidad de vida y eso repercutirá en el la realización de sus tareas. Además de que está demostrado que el deporte ayuda a relajar tensiones y a combatir estrés, lo que quizá no se tiene tan en cuenta es que también mejora la productividad en el trabajo. Las empresas que han adaptado sus instalaciones para facilitar que sus empleados puedan ejercitarse han comprobado que tienen menos absentismo laboral y, por lo tanto, disfrutan de una reducción de costes.

Fuente: Palos Online

Hay muchas empresas que conscientes de esto se han tomado el ejercicio físico como inversión, ya que ayuda a que los trabajadores puedan trabajar de una forma más activa y motivada y esto se traduce en una mayor productividad. Por otro lado, si las actividades físicas se programan para ser jugadas en equipos formados por compañeros ayudará a fortalecer sus relaciones y a aprender a enfocar sus energías hacia un objetivo común, incrementando el sentido de pertenencia dentro de la empresa.

Muchas grandes compañías han tenido clara la necesidad de facilitar la práctica del deporte entre los empleados. El grupo Santander ya lo hizo con la puesta en funcionamiento de la Ciudad Grupo Santander en Boadilla del Monte, 250 hectáreas de edificios corporativos donde se pueden disfrutar de grandes instalaciones deportivas y que se llevó el premio en 2013 del The Work-Live Innovative Excellence Award, que premia la integración en las empresas de la vida personal y profesional, y que por primera vez cayó en una compañía europea.

Los empresarios comienzan a tener clara la inversión que, a largo plazo, puede suponer apostar por la actividad física para sus empleados. Lo que aún no está claro es si los trabajadores han comprendido cómo la práctica deportiva puede ayudarles en su carrera profesional, y no únicamente porque el ejercicio los ayude a ser más productivos en sus puestos de trabajo, sino porque el ejercicio potencia cualidades como la resiliencia o la inteligencia emocional imprescindibles para nuestro rendimiento laboral.

Fuente: Silvia González Psicóloga

Resiliencia

La resiliencia es un término heredado de la física que significa la capacidad que tiene un cuerpo de recuperar su forma original después de un fuerte impacto. Aplicado al ser humano, significaría la aptitud que cada uno tiene  de, ante la adversidad, poder recuperarse, seguir adelante y salir fortalecido. Si adaptamos la palabra al trabajo, podríamos tomar las palabras de Luthard en su estudio The Construct of Resilience: A Critical Evaluation and Guidelines for Future Work que la define como la capacidad de podernos adaptar positivamente en contextos de gran adversidad. En el ámbito laboral, los cambios frenéticos y la incertidumbre que reina en los últimos años hace necesaria la existencia de una nueva clase de trabajadores que se adelante a los posibles cambios para prepararse ante ellos y salir airosos. Son esos empleados que ante las dificultades son capaces de coger las riendas y adelantarse a los cambios que vienen para estar preparados.

Para aumentar los valores de resiliencia entre los trabajadores, las empresas pueden valerse de acciones efectivas como el hecho de que sean los jefes de las compañías los primeros en mostrar resiliencia, fomentar las relaciones entre los trabajadores, darles poder a los empleados para tomar decisiones y ayudarles a formarse para ser capaces de afrontar nuevos retos.

Pero el deporte es un arma infalible que ayuda a que la resiliencia pueda desarrollarse. ¿Por qué? Porque los deportistas son modelos de superación, personas que son capaces de adaptarse a los cambios y a los obstáculos según van apareciendo para poder alcanzar sus objetivos. Los problemas de rendimiento, las lesiones o las enfermedades que se cruzan en su camino pueden ser pruebas para mostrar quiénes son capaces de salir a flote y quiénes se hunden. Quizá todavía recordemos el caso de Lance Amstrong que, tras ganar y proclamarse campeón del mundo de ciclismo, le diagnosticaron cáncer de testículos y doce tumores del tamaño de una pelota de golf en pulmones y cerebro. Consiguió vencerlo y salió reforzado de aquel traspiés, ganando en 1999 el tour cuando todos lo daban por desahuciado.

Foto: Lance Amstrong

Las malas rachas y las épocas de continuas pérdidas son también obstáculos que se interponen en la vida de un deportista y que tiene que aprender a superar si quiere volver a ganar. Estos periodos negativos también aparecen en la vida laboral y dejarse llevar por ellos nos puede introducir en una depresión y abandono de un trabajo en el que siempre hemos rendido bien. La gente que practica deporte son capaces de segregar sustancias que ayudan a mantener el optimismo con el que ver las dificultades con otros ojos y reforzar nuestra capacidad de ser resilientes.

La resiliencia también se refleja en la aptitud de cada uno para saber esperar el mejor momento y aprovechar las oportunidades, un rasgo de fortaleza mental que se ve reforzadas con la práctica deportiva. El tenista y ex número 1 de la ATP Gustavo Kuerten se introdujo en el juego del poker una vez retirado y comparó a las dos actividades de su vida por su necesidad de resistir sin perder la esperanza de que la oportunidad para ganar aparezca; por su lado, Leo Margets, nombrada como mejor jugadora de poker del mundo en el 2009 que la situó entre la élite del mejor torneo del mundo, el WSOP que ahora está patrocinado por la sala 888poker, reconoció que las largas distancias de su afición a las maratones le han ayudado a aguantar las largas partidas y a superarse en cada torneo.

Inteligencia emocional

Los corredores de maratones son también los deportistas que más saben de inteligencia emocional, que es la capacidad de saber reconocer los sentimientos negativos cuando aparecen para aprender a controlarlos y convertirlos en otros más positivos. En las largas carreras, los deportistas pueden sufrir pensamientos que se vuelven en contra de sí mismos y que les impiden acabar con su cometido. La inteligencia emocional ayuda a conocernos mejor, a lidiar con la parte de nosotros que no nos deja avanzar, además de enseñarnos a relacionarnos con los demás. Con la resiliencia somos capaces de salir reforzados de las situaciones difíciles, pero como en esos momentos abundan las situaciones de estrés y de frustración, aprender a reconocer estos sentimientos gracias a la inteligencia emocional nos ayudará a recorrer el camino de la superación con éxito. Resiliencia e inteligencia emocional están unidos y son imprescindibles para avanzar en nuestra carrera profesional; el deporte es la disciplina con la que más podemos aprender sobre estas cualidades irremplazables para el ser humano.

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