El póker avanza en su reconocimiento como deporte

Fuente: Freepik

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Avance Deportivo

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@deportivoavance
23 de enero de 2020, 11:00

Muchos consideran que la eterna rivalidad entre los ajedrecistas soviéticos Kárpov-Kaspárov mediatizó y, por tanto, normalizó la presencia de deportes no físicos. Desde entonces el ajedrez se convirtió en el deporte mental por excelencia en la memoria colectiva de los españoles. Pero ¿es el único? Desde luego que no. La asociación internacional de deportes mentales – la organización competente en esta cuestión – reconoce a otros tantos juegos de tablero como el go, el ajedrez chino, el mahjong y las damas, así como juegos de naipes como el bridge y el mismísimo póker.

Sin embargo, pese a que este reconocimiento se produjo en 2010. Una década después el póker sigue arrastrando el estigma que rodea a la mayoría de los deportes mentales, en especial a aquellos en los que interviene el azar en mayor o menor medida. Se trata de una reivindicación histórica de los jugadores de póker, quienes se han sentido ninguneados en numerosas ocasiones como deportistas.

El argumento habitual contra la percepción del póker como deporte mental se basa en la opinión de que es un juego en el que principalmente interviene la suerte, y no requiere de habilidad y estrategia como el resto de los deportes reconocidos. No obstante, esto no es más que la concepción del que percibe el póker como un mero entretenimiento, especialmente el póker en línea. El póker no es el parchís. En el póker, especialmente en la modalidad Texas hold ‘em, cada acción tomada por el azar recalcula las tornas del juego y te ofrece información relevante con la que montar tu propia estrategia. Así pues, el conocimiento matemático se configura como una habilidad mental fundamental como herramienta táctica.

El póker como deporte en España

Este hándicap parece una de las razones por las que el póker no termina de oficializarse como deporte en algunos países como España. Mientras tanto, otros deportes mentales de naipes como el bridge gozan de asociaciones respaldadas por organismos nacionales como el Consejo Superior del Deporte e internacionales como el Consejo Olímpico Internacional. Y es que, pese a numerosos intentos en el pasado todavía no se ha materializado ninguna federación nacional de póker. Ni siquiera ninguna asociación registrada y respaldada por el CSD. Al menos ninguna que haya pasado de lo oficioso a lo realmente oficial. A principios de década se crearon varios organismos con tal fin, de los que apenas queda rastro.

La razón parece radicar en un conflicto de intereses y regulación por lo particular de este juego de naipes. Hay que tener en cuenta que, aunque el póker reúne los requisitos para ser considerado un deporte mental, también es considerado un juego de apuestas. Y cuando decimos apuestas, no nos referimos a un juego en el que la gente apuesta dinero, sino a un juego en el que apostar – ya sean billetes o garbanzos – forma parte de la esencia de este. Nos encontramos, por tanto, ante una situación donde se desconoce hasta que punto esta actividad debe ser regulada a través de la Ley de ordenación del juego, o el Real Decreto sobre Federaciones deportivas.

 

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Si nos remontamos de nuevo al bridge, nos daremos cuenta de que no son tan distintos. Ambos son deportes mentales de naipes que también son considerados juegos de apuestas. Pero entonces ¿por qué el bridge sí ha logrado instaurarse? La respuesta se encuentra en un ligero matiz; el bridge es una actividad que se realiza fuera de los casinos y salas de juegos, mientras que el póker es principalmente promovido por este tipo de establecimientos. Es por ello por lo que entran en juego otras cuestiones como el juego responsable, los límites de edad y otras particularidades que ralentizan el proceso.

El póker como deporte en otros países

No obstante, otros países con una cultura de póker mucho más arraigada han logrado encontrar soluciones para regular este deporte. En México, por ejemplo, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte reconoció al póker como deporte, aunque aplicando restricciones. Sólo podrán competir los jugadores mayores de 18 años, sin embargo, permite su enseñanza desde los 13.

Brasil por su parte permite la celebración de torneos de póker en vivo, dispone de una regulación específica para el juego en línea y reconoció al póker como deporte mental a través del Ministerio de deporte en 2012. A Partir de entonces creó el cuerpo regulatorio denominado Confederación Brasileña de Texas Hold’em.

El caso de la india es especial. Si bien el juego está prohibido en la mayoría del territorio, los distintos estados indios tienen sus propias competencias de regulación y promulgación de leyes sobre este. Así pues, mientras hay estados que prohíben completamente la práctica de cualquier juego de azar, otros estados como Bengala Occidental lo reconocen como un juego de habilidad y no de azar.

Lo que está claro es que queda mucho camino por delante, pero cada vez son más las naciones que se atreven a reconocer este deporte desde que la IMSA abriera la veda en 2010. Desde luego, los retos están ahí, pero todo apunta a que, con la experiencia de unos primeros valientes, otros aprenderán y continuarán una tendencia que se presume al alza.

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