La lesión de Gordon Hayward, un drama para Boston

Baloncesto

Avance Deportivo

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@deportivoavance
27 de octubre de 2017, 16:00

Todo ocurrió el pasado 17 de octubre. Esa madrugada (para el público español) se disputó la primera jornada de la NBA que en la conferencia Este se inauguró con un partido de quilates disputado entre Boston Celtis y Cleveland Cavaliers. Hace unos años este partido se habría considerado uno más pero este año merecía la pena porque la franquicia del estado de Massachusetts por fin tenía equipo y confianza suficiente para soñar con el anillo.

Pero el sueño se acabó cuando restaban 6:51 segundos para el final del primer cuarto y cuando un 10-9 para los verdes lucía en el luminoso. Todas las aspiraciones de Boston al título se esfumaron cuando no habían transcurrido apenas seis minutos desde el inicio del partido. Los pronósticos NBA antes de la temporada consideraban a los Celtics como uno de los favoritos en el Este pero todo se acabó con la terrible lesión sufrida por Gordon Hayward, una de sus estrellas que debía conducir al equipo con más carisma de la NBA junto con los Lakers a una final de los playoffs años después. Porque es obvio, sin Hayward no hay paraíso.

Pero el sueño se acabó cuando restaban 6:51 segundos para el final del primer cuarto y cuando un 10-9 para los verdes lucía en el luminoso. Todas las aspiraciones de Boston al título se esfumaron cuando no habían transcurrido apenas seis minutos desde el inicio del partido. Los pronósticos NBA antes de la temporada consideraban a los Celtics como uno de los favoritos en el Este pero todo se acabó con la terrible lesión sufrida por Gordon Hayward, una de sus estrellas que debía conducir al equipo con más carisma de la NBA junto con los Lakers a una final de los playoffs años después. Porque es obvio, sin Hayward no hay paraíso.

El fichaje del alero llevó a la ilusión a una afición de Boston que siempre estuvo acostumbrada al éxito y que ahora tiene que entablar una difícil convivencia con el fracaso. Días después de la llegada de Ricky Rubio a la NBA, Hayward, considerada una de las mayores estrellas jóvenes de la NBA, decidió poner fin a su etapa en el frío de Utah y, ante el interés de los mejores equipos de la mejor liga del mundo, decidió poner rumbo a Boston para formar parte de un equipo que venía de disputar la final del Este ante Cleveland pero que había sido sacado de la pista (4-1) ante LeBron y compañía.

Y el contrato fue de los que hacen historia. Gordon Hayward firmó un contrato de 4 años con los Celtics a cambio de 128 millones de dólares lo que hace una media de 32 millones por temporada. Todo ello para formar parte de una franquicia ganadora que ya había anunciado a bombo y platillo la contratación de Kyrie Irving, el considerado por muchos como uno de los mejores bases de la NBA, que se había cansado de vivir a la sombra de LeBron y que pretendía liderar un proyecto ganador en Boston.

De la mano de estos dos jugadores y acompañados por otros buenos jugadores como Jaylen Brown, Jayson Tatum o Al Horford, los Celtics buscaban reinar en el Este para acabar consiguiendo el anillo ocho años después. Los 17 campeonatos que lucen en la sala de trofeos de la franquician obligan a esta entidad a la excelencia eterna y este era el año de volver a estar entre los grandes.

Pero la lesión de Hayward en el primer partido de la temporada y que le tendrá de baja todo el curso lo truncó todo. Los números del equipo de Massachusetts en los primeros partidos de la liga regular son notables pero todo hace indicar que estarán lejos de ser excelentes cuando se tengan que jugar los partidos de playoffs decisivos en el Este. La lesión de esta estrella ha perjudicado a Boston Celtics y también a los aficionados al baloncesto.

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