Juan Saavedra, con las medallas de Río en la mirilla

El tirador gallego, Juan Saavedra, posa con su carabina, con la que intentará lograr medalla en los Juegos Paralímpicos. Fuente: CPE

El tirador gallego, Juan Saavedra, posa con su carabina, con la que intentará lograr medalla en los Juegos. Fuente: CPE

El tirador gallego, plata en Londres 2012, confía en realizar una buena competición con la carabina para subir al podio en los Juegos Paralímpicos.

Jesús Ortiz García

Jesús Ortiz García

@JesusOrtizAD
7 de septiembre de 2016, 18:15

Tumbado en el suelo Juan Antonio Saavedra ajusta la carabina y la prepara para clavar la bala en un diámetro de 10 milímetros en una diana situada a 50 metros de distancia. Cuantas más veces de en el blanco, más puntos suma. “Es complicado, pero no imposible. Es como darle al centro de una moneda de un céntimo”, dice. Lleva más de 20 años apretando el gatillo y en su mirilla tiene un nuevo objetivo, cazar la medalla en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro.

Juan Saavedra. Fuente: CPE

Juan Saavedra. Fuente: CPE

Hace 4 años subió al podio en Londres 2012 con una plata y en Brasil buscará añadir una muesca más a su arma. “Entrar en la final y conseguir el oro está a mi alcance, aunque el color del metal no me obsesiona. Desde el año pasado, en todas las competiciones internacionales he logrado medalla, así que lo raro sería no estar entre los mejores. Los rivales son muy buenos, pero se me da bien tirar con tensión”, asegura.

El gallego, de 42 años, afronta otro reto titánico en un deporte donde la concentración debe ser máxima y los nervios de acero. “No tengo una rutina específica, pero suelo repasar mentalmente cómo debo colocarme y disparar. El truco está en no fijarse en las puntuaciones y en no pensar en la medalla antes de colgársela. Si hago las cosas bien, controlo las rutinas técnicas, el viento, la luz… la consecuencia será una medalla de oro”, recalca.

Lamentables condiciones para entrenar

A pesar de llevar en la élite muchos años, el gallego denuncia las pésimas condiciones en las que entrena en el campo de tiro de Cernadiñas Novas (Pontevedra). “Está impracticable, casi abandonado. La Xunta dijo que lo arreglaría pero solo le ha dado un lavado de cara con pintura. Es una galería descubierta, así que en verano hace mucha calor y en invierno te congelas de frío. Y si llueve, hay filtraciones y las carabinas, que son caras y delicadas, corren el riesgo de que se estropeen”, lamenta.

De lunes a jueves realiza entrenamientos de tiro en seco en casa con un simulador. Pero es insuficiente, necesita disparar munición real para estar entre los mejores y a pocos días de los Juegos se vio obligado a recorrer cada fin de semana 1.400 kilómetros en coche. “En agosto cerraron el campo de tiro y he tenido que ir hasta Logroño”, añade.

Araña horas al reloj ya que debe compaginar el deporte con el trabajo en su Agencia de Seguros para seguir disfrutando del tiro olímpico. “Ojalá pudiera decir que mi profesión es la de deportista, pero en España las becas no dan para vivir. El tiro a nivel de élite tiene muchos costes, la munición, los viajes y las carabinas son caras. Y encima las ayudas han llegado tarde, en este ciclo olímpico toda la preparación ha salido de mi bolsillo, lo he pasado mal. Los políticos venden con una foto ante los medios que te han apoyado y después se olvidan de ti”, comenta con resignación.

Un deporte de superación

El tirador apunta a las medallas. Fuente: AD

El tirador apunta a las medallas. Fuente: AD

Pese a las dificultades, le apasiona este deporte, que le enganchó cuando tenía 17 años. “El tiro no es hacer un agujero en el centro de un papel a 50 metros, sino superar tus miedos para lograr ese objetivo. Compites contra ti mismo, es un deporte de superación constante que lo aprovechas para las cosas de tu vida cotidiana. Hay gente que ante una adversidad se queda paralizado y otras aprenden a superarse”, apunta este carabinista, que con 15 años tuvieron que amputarle parte de un brazo por cáncer. “Lo asumí rápido, no tenía elección, así que tiré para adelante. Si avanzas, al menos tienes la opción de que las cosas salgan bien”.

Con esa filosofía acude a Río de Janeiro, donde competirá en las pruebas de carabina tendido aire y carabina tendido, mientras que aún no sabe si participará en carabina aire pie a 50 metros. “Me coincide con otra prueba el mismo día, es la primera vez que pasa en unos Juegos, hay un desbarajuste con la programación”, sostiene. Saavedra llega en un buen estado de forma tras una gran temporada y está listo para la batalla: “Confío en mis posibilidades y voy a por las medallas”.

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