Río de Janeiro se llena de luz y samba para enmarcar sus Juegos

Ceremonia Inaugural de los Juegos Olímpicos Río 2016. Fuente: EFE/EPA/BARBARA WALTON

Ceremonia Inaugural de los Juegos Olímpicos Río 2016. Fuente: EFE/EPA/BARBARA WALTON

Un pistolezo de color y fiesta adornó Maracana para dar paso a los 1º Juegos Olímpicos que acoge Suramérica y que se celebrarán en la capital carioca hasta el 21 de agosto y donde Rafa Nadal brilló como abanderado del equipo olímpico español.

Laura Pérez Torres

Laura Pérez Torres

@lauraescreativa
6 de agosto de 2016, 05:00

El Estadio de Maracaná acogió la 31ª Olimpiada y la 1ª que se celebra en Suramérica en la historia. Y las dudas sobre los Juegos se tiñieron de luz y color microscópicos, a ritmo de batucada, y con la excusa del deporte la capital carioca reinventó la cultura indígena y la cuenta atrás vibró en la meca del fútbol brasileño para un brillante paso a unos nuevos Juegos Olímpicos.

En un estadio ‘bunkerizado’ brilló el símbolo de la paz bajo la tutela del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, y el presidente de Brasil, Michel Temer, acompañados del himno del país interpretado por Paulinho da Viola.

Imágenes multicultores y étnicas acompañadas de los trinos y tambores dibujaron el escenario desde el inicio hasta la llegada de los europeos y africanos. Fue el turno de Cristobal Colón y sus tres caravelas. El choque de las civilizaciones del viaje y el nuevo continente.

Siguió avanzando la ceremonia junto a la historia y la cultura brasileña que se escenificaba con dibujos geométricos y de colores fuertes. El sonido de los tambores era una constante entre las plumas rojas y la incorporación de los japoneses a Brasil a lo largo del siglo XX.

Rafa Nadal con la bandera. Fuente: EFE

Rafa Nadal con la bandera. Fuente: EFE

Los edificios resurgieron del suelo como una metrópolis moderna en un país indígena que empezaba a emerger y los flashes no dejaron de guiñar a los rosados acróbatas mientras montaban un aeroplano que voló sobre Maracana y la ciudad de Río de Janeiro, con un paseo con samba nocturno: Copacabana, Ipanema, el Cristo Redentor… una ciudad construida en medio de una selva virgen.

Gisele Bündchen se paseó por el estadio desfilando en la alfombra rodeada de la melodía de ‘La chica de Ipanema’ fusionada con la música energética y popular de las favelas, donde no faltó la cantante brasileña Elza Soares.

También la capoeira se reflejó en la ceremonia fusionada con el rap de Karol Conka y MC Soffia, de 12 años de edad, que dieron paso a otro fragmento de la historia guerrera de Brasil, herencia de las tradiciones populares coreografiadas por 15.000 bailarines y enmarcada en un espectáculo de fuegos artificiales que siguió tarareando el público asistente.

El problema del cambio climático se ejemplificó entre un laberinto de espejos con el mensaje de la repoblación que dio paso al desfile de países que abrió Grecia (cuna del olimpismo) y Sudáfrica se llevó la primera gran ovación. Era el momento de los verdaderos protagonistas, los deportistas, que con sonrisas nerviosas y portando sus banderas desfilaban por Maracana.

Un abanderado de altura tuvo la delegación argentina encabezada por el jugador de baloncesto Luis Scola, 11º país en desfilar; y tampoco faltaron los deportistas olímpicos independientes bajo la bandera del COI que precedieron a una de las delegaciones más fuertes… la australiana.

Diligentes los deportistas plantaron su semilla en el hueco correpondiente, la repoblación era un compromiso del comité organzador de estos Juegos Olímpicos, y el desfile continuaba con gran disparidad de atuendos, tanta como países, con votación de uniforme favorito incluido.

Rafa Nadal con la bandera. Fuente: EFE

Rafa Nadal con la bandera. Fuente: EFE

El atletismo fue el deporte con más representantes entre los distintos abanderados en esta 31ª Olimpiada que volvió a acoger a China como otra de las delegaciones más ambiciosa y numerosa tras la que tuvo en Pekín 2008 en la que destacan 27 campeones olímpicos,  logrados en esos Juegos.

Otra potencia caribeña del deporte, Cuba, se llevó otra gran ovación en Maracana. El orden del alfabeto portugués fue el hilo conductor del desfile deportivo: Emiratos Árabes Unidos, Ecuador, Eritrea, Eslovaquia, Eslovenia… ¡Y España!

El equipo olímpico español con 306 participantes, aunque no desfilaron todos, con chaqueta azul y pantalón rojo. Rafa Nadal paseó con una gran acogida de los asistentes al estadio de la capital brasileña. El tenista mallorquí emocionado y todos los rostros sonrientes de los deportistas que caminaban detrás.

Los jugadores de voléy playa Pablo Herrera y Adrián Gavira, la haltera Lidia Valentín, los jugadores y jugadoras del equipo de baloncesto, las ‘Guerreras’ de balonmano… sumando entre todos el 4º país de Europa en número de participantes y 10º en general. 

También hizo su aparición EEUU encabezado por e abanderado, el inhumano nadador Michael Phelps. El equipo olímpico más numeroso de todos y con una gran apuesta de medallas añadiendo la delegación femenina más amplia de su historia. Gran favorita junto a Inglaterra, Alemania, Australia… lista a la que se empieza a sumar Japón.

El goteo de países coloreaba la superficie de la meca del fútbol brasileño donde la chillona delegación jamaicana levantó al estadio abarrotado sin Bolt aunque no al mismo nivel que Portugal. Equipo tras equipo fueron desfilando tras sus figuras abanderadas y los minutos rodaban por tierras cariocas.

El broche y fin de fiesta lo puso, cómo no pudo ser de otra forma y es habitual, la anfitrión Brasil, que se lució al final de la ceremonia, justo después del nuevo Equipo Olímpico de Refugiados, con su delegación al completo.

Los Juegos Olímpicos de Verano, por 1ª vez celebrados en invierno, un invierno que en Río de Janeiro da una tregua, llevarán hacia el podio del olimpo deportivo a aquellos elegidos, algunos de ellos desfilaron ayer por el Estadio de Maracana que se adornó con 5 aros de espejos olímpicos verdes.

Asimismo, llegó la lectura de los discursos de Thomas Bach, que dio las gracias a los voluntarios, y del presidente del comité organizador, Carlos Arthur Nuzman. “Brasil acoge con los brazos abiertos y estoy orgulloso de ser deportista olímpico y orgulloso de estar aquí hablando a los mejores del mundo”, comentó Nuzman, quien insistió en que “tenéis que creer siempre en vuestros sueños porque hoy se ha hecho realidad el nuestro; Río es olímpico, nunca nos hemos rendido y está obligado a hacer historia”.

“En este mundo olímpico somos todos iguales y tenemos que ser más fuertes y compartir los valores de la humanidad para que no nos puedan dividir”, añadió el presidente del COI que hizo hincapié en que “los deportistas deben respetarse y haced de estos Juegos Olímpicos únicos para el resto del mundo”. Y alabó al equipo de refugiados: “Unidad es diversidad”, concretó.

Mensajes y homenajes entorno a la paz con un galardón otorgado al ex atleta keniano Keino Kipchoge (doble campeón olímpico) que se rodeó de palomas blancas de papel al encabezar un proyecto con niños huérfanos y deporte en Kenia.

Fueron declarados “abiertos” los Juegos por el presidente de la nación, haciendo su aparición la bandera olímpica (izada por el himno) portada por 8 grandes históricos y los juramentos se concretaron por el regatista brasileño Robert Scheidt, en nombre de los jueces habló Martinho Nobre y en el de los entrenadores, Adriana Santos.

Y, por fin, saltó el fuego a Maracaná con la chispa de la samba y entre las manos del tenista Gustavo Kuerten. La llama (encendida en Olimpia el 21 de abril, llevado por 12.000 deportistas y recogida en una antorcha ideada por una empresa española) iluminó el pebetero híbrido enmarcado en color y carnaval.

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