Más de la mitad de los españoles abandona la rutina deportiva después del primer mes

Ejercicios para embarazadas. Fuente: SAMEDE

Ejercicios para embarazadas. Fuente: SAMEDE

Especialistas de Vithas Xanit han ofrecido las claves para recuperar la rutina deportiva en septiembre sin aburrimiento.

Avance Deportivo

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@deportivoavance
19 de septiembre de 2017, 22:00

Después de las vacaciones vuelven los buenos propósitos debido, sobre todo, al remordimiento originado por los kilos de más acumulados y a la falta de forma física después de estos meses de excesos. Empezar con una rutina deportiva que nos permita ponernos en forma se convierte en el objetivo de muchas personas. Sin embargo, a veces, la falta de unos objetivos reales adaptados a las necesidades personales de cada uno hacen que nos terminemos aburriendo y colgando el chándal poco después de haberlo estrenado.

Y es que, según los especialistas, más de la mitad de los españoles que empiezan una rutina deportiva en septiembre no llegan a completar apenas el primer mes. Para evitar que esto ocurra, especialistas del Hospital Vithas Xanit Internacional, perteneciente al grupo sanitario Vithas, nos ofrecen algunos consejos para retomar la rutina deportiva de forma constante y saludable.

Lo primero que debemos hacer antes de empezar cualquier actividad deportiva es prepararnos físicamente, si no queremos empezar a familiarizarnos con las temidas tendinitis, fascitis, esguinces, roturas fibrilares, lesiones por sobrecargas, lumbalgias, fracturas, etc. Consultar con un especialista para conocer nuestro estado de salud e incluso la realización de un chequeo médico antes de empezar con la práctica deportiva puede ayudarnos a ello.

“Es importante que no sobreestimemos nuestras capacidades físicas porque podemos encontrarnos con sorpresas desagradables y, sobre todo, debemos marcar unos objetivos reales para evitar frustaciones”, explica Elena Molina, coordinadora del servicio de Fisioterapia de Vithas Xanit, que insiste en que “la ansiedad por recuperar lo perdido puede exponer a nuestro cuerpo a un sobreesfuerzo para el que no está preparado y que puede conllevar a un pronto abandono de la actividad física”.

Otro de los principales problemas a la hora de comenzar con nuestra nueva rutina deportiva es adaptarla al ritmo de vida actual. Los excesivos horarios de trabajo, la conciliación familiar o la fatiga crónica dejan un lugar bastante alejado en la lista de prioridades al tiempo que dedicamos a la actividad física. “Habrá un sinfín de excusas perfectas para faltar al compromiso contigo mismo, así que negocia bien el tiempo que vas a dedicarte semanalmente para conseguir incluir tu rutina de ejercicio en tus hábitos cotidianos de forma permanente”, matiza la fisioterapeuta.

“Además, debemos trabajar de forma constante si queremos obtener resultados. Es importante no caer en productos milagro, ya que vale más afianzar los resultados conseguidos que los efectos rebote de las dietas y suplementos para acelerarlos. Nada de caer en el autoengaño de hacerlo sólo de vez en cuando, porque no dará resultados”, añade.

Para coger la rutina, los especialistas recomiendan empezar a hacer deporte poco a poco y de forma escalonada. Elena Molina nos deja esta rutina deportiva: “Antes de salir de casa es necesario empezar con un calentamiento sencillo articulando extremidades y columna con movimientos circulares y de flexión-extensión de tobillos, rodillas cintura, muñecas, codos y hombros”.

Según la especialista, “debemos cuidar especialmente el ritmo de los movimientos en cuello y columna, mirando hacia el techo y hacia el suelo despacio, vértebra a vértebra, flexionando toda la columna desde la cabeza hasta la pelvis e intentando tocar el suelo con los dedos. Un buen ejercicio para terminar el estiramiento puede ser también abrir el pecho cogiendo las manos detrás de tu columna y tirar de los hombros hacia atrás”.

“Con estos sencillos ejercicios ya estamos preparado para salir a caminar a un ritmo ligero, con paso alegre y coordinado con la respiración. Esto puede ir aumentando de intensidad cada día y alternando con un trote suave que también podrá ir subiendo de intensidad con el tiempo. Sabrás que estás entrando al trabajo aeróbico cuando notas la transpiración y la piel se humedece por el sudor”, explica Elena.

“Al terminar, la vuelta al reposo también debe ser progresiva, incluso si te has aventurado a trotar o correr algunos intervalos de tiempo, con más motivo te mereces unos buenos estiramientos de cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, músculo psoas cuadrados lumbares y piramidales. Además en la ducha puedes aprovechar el agua caliente para estirar trapecios y músculos anteriores del cuello, te aseguro que no te dará ningún tipo de pereza y lo agradecerás el doble”, concreta.

 

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