Gerard Descarrega, potencia y velocidad en el tartán

El atleta ciego, Gerard Descarrega, durante una carrera. Fuente: CPE

El atleta ciego, Gerard Descarrega, durante una carrera. Fuente: CPE

El atleta ciego tarraconense se ha convertido a sus 20 años en uno de los mejores velocistas del mundo en la clase T11 y acaba de batir junto a su guía, Marcos Blanquiño, el récord de España de los 400 metros.

Jesús Ortiz García
Actualizado: 18/03/2015 16:00

Cuando era pequeño a Gerard Descarrega siempre se le veía entre un balón de fútbol en las calles del pequeño pueblo de la Selva del Camp (Tarragona) y en el tatami dando patadas de taekwondo. Hasta que a los 12 años la retinosis pigmentaria que le detectaron con 4 años empezó a agravarse. Tuvo que adaptarse y encontró en el atletismo una vía para seguir disfrutando del deporte. Poco a poco ha ido perdiendo visión hasta llegar a la ceguera, pero la falta de luz en sus ojos no ha sido un obstáculo, sino un reto que supera cada día con zancadas y braceo. Ahora, con 20 años, se codea con los mejores atletas del mundo.

Marcos Blanquiño y Gerard Descarrega. Fuente: JP

Marcos Blanquiño y Gerard Descarrega. Fuente: JP

Fino, pero potente y muy veloz, en la pista de la residencia Joaquín Blume se forja con horas de entrenamiento junto al grupo de velocistas que dirige Jorge Marín. Con 16 años ya había logrado 2 medallas de bronce en el Mundial de Nueva Zelanda en 2011 y fue en el Europeo de Swansea del pasado verano cuando confirmó su talento con una plata en 200 metros y un bronce en el 4×100. “El 400 metros también lo ganamos pero mi guía se desequilibró en la línea de meta y entró un par de milésimas por delante mía y eso supone la descalificación”, recuerda.

Precisamente, en esa distancia ha batido el récord de España hace unos días en la clase T11 que estaba en manos del toledano Luis Bullido desde el año 1998 y deja la plusmarca nacional en 51,53 segundos. “Había entrenado para ello, sabíamos que si las condiciones eran buenas, no hacia mucho viento, estábamos inspirados y al 100%, saldría una gran carrera. Más que pensar en esa marca, mi objetivo era mejorar mi propio tiempo”, asegura.

El atletismo se ha convertido en el epicentro de su vida y Gerard empieza a recoger los frutos del esfuerzo y de los férreos entrenamientos diarios. Sufre una degeneración de la retina, también conocida como la ‘enfermedad del túnel’, ya que el campo visual y la agudeza se reducen cada vez más. “Se me ha desarrollado mucho en los últimos 3 años y no veo nada, pero era algo que ya sabía, desde niño entendí que me afectaría para siempre. Pero me mentalicé, lo asumí y me quedo con lo que he visto hasta ahora, no pasa nada, la vida continúa y puedo hacer muchas cosas aunque sea de forma diferente”, recalca.

Un tándem sincronizado

Junto a su lazarillo Marcos Blanquiño forma una pareja sin fisuras. Al mismo ritmo, en perfecta sincronización, mientras las piernas del atleta alcanzan su máxima velocidad, los ojos y la voz del guía dirigen su camino hacia la meta. “Correr atado a otra persona es algo muy diferente. Yo empecé en el atletismo cuando veía, por lo que he notado mucho el cambio, ha sido como comenzar desde cero. Un guía, al correr más metros al ir por el exterior debe tener un gran nivel. Se crean vínculos muy fuertes con el guía, no sólo es tu acompañante, también tu amigo, tu confidente”, explica.

El atleta tarraconense en una prueba. Fuente: AD

El atleta tarraconense en una prueba. Fuente: AD

Necesita su proceso de adaptación, pero se consigue con mucho entrenamiento sobre el tartán. Durante la carrera no hablan pero sí reclaman información: “Apenas podemos comunicarnos porque vamos asfixiados y ya nos conocemos los pasos que hay que dar, pero en la prueba de 400 metros le pido 3 indicaciones para la última recta, que me diga 5 cuando quedan 50 metros, 1 cuando faltan 10 metros y ya cuando estamos en la meta para tirarme. Lo hago para no desorientarme, corro con gafas de sol y los ojos tapados con cinta de esparadrapo, no veo bultos ni sombras, por eso Marcos se convierte en mi vista”.

Mientras estudia psicología a distancia gracias a la ayuda de la UCAM, se prepara para el gran reto de la temporada, el Mundial de Catar en octubre. “Quiero llegar a tope, ganar le gusta a todo el mundo, pero el objetivo es superarme. Siempre digo que prefiero quedar 4º mejorando por un segundo mi marca que quedar 1º con peor marca de la que tengo. Está muy bien lo de las medallas pero en atletismo lo que importa es superarse, el máximo rival es uno mismo. Si me lo paso bien y consigo una medalla, perfecto, pero si he disfrutado, doy el 100% y quedo 4º o 10º, también estaré contento”, apunta.

El tarraconense confía en arañarle algunas décimas a su récord de España (51,53 segundos) en los 400 metros, su prueba favorita. “La temporada es muy larga, en invierno han sido más entrenamientos de carga, pesas y series largas. Pero en verano estaré a tope y en octubre incluso mejor, así que voy a intentar mejorar mi marca”, añade.

Gerard prefiere ir paso a paso aunque no esconde su ilusión por la llegada de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro en 2016. “Es la cita más importante y por lo que peleamos durante 4 años. Tuve la suerte de estar en Londres 2012 -quedó 4º-, fue una experiencia impresionante, el estadio siempre estaba lleno hasta arriba. Ojalá pueda ir y hacer un buen papel en Río de Janeiro”, apostilla.

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