Jacobo Garrido, entrenos en soledad en la piscina del CN Liceo

Jacobo Garrido. Fuente: DXTAdaptado.com

Jacobo Garrido. Fuente: DXTAdaptado.com

El campeón del mundo en 400 libre lleva una semana nadando en solitario en las instalaciones del club coruñés. “Me siento un privilegiado”, dice.

Jesús Ortiz García

Jesús Ortiz García

@JesusOrtizDXT
12 de mayo de 2020, 11:00

Una piscina de 25 metros y de seis calles sola para Jacobo Garrido. La natación ha sido uno de los deportes más castigados en esta desescalada por la crisis sanitaria del Covid-19 y mientras muchos nadadores retoman hoy sus entrenamientos en el agua, el deportista gallego ya lleva una semana dando brazadas en la pileta. Lo hace en solitario en las instalaciones del CN Liceo de A Coruña, bajo las directrices de su entrenador, Jesús de la Fuente. “Me siento un privilegiado”, asegura.

Tras siete semanas de trabajo en seco haciendo ejercicios de core y remo ergómetro, Garrido ha vuelto a su hábitat natural, donde mejor se desenvuelve. El pasado mes ya pudo zambullirse algunos minutos en la piscina de diez metros que tiene en su casa en el municipio costero de Mera. “El agua estaba congelada y atado a una cuerda elástica entrenaba solo cuando hacía buen tiempo”, cuenta. Cuando el Gobierno dio libertad horaria a los deportistas de alto nivel, el joven coruñés decidió ir a la playa para nadar con traje de neopreno.

Jacobo Garrido. Fuente: DXTAdaptado.com

Jacobo Garrido. Fuente: DXTAdaptado.com

“Me sentí cómodo, el mar estaba bastante plano, casi como en verano y solo hubo un día con olas. Hacía unos 2.500 metros, tampoco se trataba de ir a lo loco, sino de recuperar sensaciones de forma progresiva”, explica. Y desde el pasado lunes ya se prepara en el vaso de 25 metros del CN Liceo gracias al permiso que le otorgó la dirección de su colegio. Pese a ejercitarse en solitario cumple unas estrictas medidas de seguridad e higiene, no puede cambiarse en los vestuarios ni utilizar las duchas.

Solo el rítmico chapoteo y las indicaciones de su entrenador rompen el silencio sepulcral en las instalaciones. “Hay compañeros que ahora empiezan sus entrenos en piscinas y otros muchos siguen sin tocar agua, por eso es un lujo estar en esta situación. No me gusta nada la soledad, prefiero estar rodeado de gente, pero las circunstancias no lo permiten y tengo que aprovecharlo para ir cogiendo poco a poco la forma”, dice.

Garrido había empezado el año de forma espectacular tras pulverizar en piscina corta los récords mundiales en 800 y 1.500 metros en clase S9. Le vino muy bien la concentración en Pretoria (Sudáfrica) junto al grupo de Mireia Belmonte, con el técnico Fred Vergnoux al frente. “Estaba muy fuerte, preparándome para la primera gran cita de la temporada, el Europeo, que se hubiese celebrado la próxima semana. Hemos estado parado mucho tiempo y se tardará bastante en recuperar todo lo perdido. Ya estoy nadando unos 4.000 metros diarios, lo normal es hacer unos 7.000 por sesión”, apunta el fondista, que nació con el fémur derecho más corto que el izquierdo y con agenesia de peroné.

Su preparador, Jesús de la Fuente, ha estado encima de él durante el confinamiento para que se mantuviese activo con un plan de trabajo. “Lo más difícil ha sido que no le afectase en lo psicológico, mi misión era que mantuviese la forma física en casa. El volver al agua y recuperar las sensaciones que había perdido es lo primordial. No está ahora mismo para volar, pero nos conformamos con terminar un entrenamiento, no todo el mundo puede hacerlo. Estamos muy contentos, cada día va mejor y se encuentra más a gusto. Pero para volver al nivel que estaba antes necesitará entre 20 y 25 semanas como mínimo”, aclara el técnico.

Aunque se desconocen las competiciones que se celebrarán este curso, el vigente campeón del mundo en 400 libre ya piensa en el gran reto que afrontará el próximo año en los Juegos Paralímpicos. “Lo bueno que se hayan pospuesto es que tendré más tiempo para prepararme y para volver al estado en el que me encontraba antes de todo esto. Además, ahora termino los estudios de bachiller y podré descansar más para dar mi máximo rendimiento en el agua. Sé que será complicado porque todos los rivales apuestan fuerte por los Juegos, pero ya di la sorpresa en el Mundial y en Tokio voy a pelear también por el oro”, finaliza Garrido.

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