Un recuerdo olímpicamente inolvidable

Los abanderados españoles en los Juegos Olímpicos han recordado en las redes sociales del COE su gran momento, precisamente en el día que debería haber sido la inauguración de Tokio 2020.

Avance Deportivo

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@deportivoavance
25 de julio de 2020, 16:00

Este viernes 24 de julio iba a ser un día especial para el deporte mundial con la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio. Finalmente, habrá que esperar hasta el 23 de julio de 2021 para que el Estadio Olímpico de la capital japonesa se vista de gala para dar oficialmente el pistoletazo de salida a los Juegos de la XXXII Olimpiada.

Por eso, desde el Comité Olímpico Español (COE) han querido reunir a todos los abanderados españoles para que cuenten como fue la experiencia de portar la bandera de España y liderar al Equipo Olímpico Español en sus respectivas ceremonias de apertura.

Abanderados. Fuente: COE

Abanderados. Fuente: COE

Jaime Belenguer, toda una leyenda de la gimnasia artística española y un referente para los que vinieron después. Fue nuestro abanderado en Roma 1960: “Llevar la bandera de tu país representando a España y a todos los deportistas es lo más importante, y lo que todo deportista desea. Es algo increíble”.

Tras el gimnasta valenciano, damos un salto hasta Montreal 1976, donde nos espera Enrique Rodríguez Cal, bronce olímpico en Múnich 1972 y un pionero del boxeo en nuestro país. “Mi recuerdo como abanderado de la delegación española es inolvidable. Creo que, junto con la medalla de bronce de Múnich, ha sido lo mejor que me ha podido pasar en mi carrera deportiva”.

Cuatro años más tarde, el piragüista Herminio Menéndez comandó la delegación española en la atípica ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, donde se colgó dos medallas: una plata en K2 500, junto a Guillermo del Riego, y un bronce en K2 1000, con Luis Gregorio Ramos Misioné. “Mi experiencia como abanderado en la olimpiada de Moscú fue única. Recuerdo la entrada en el Estadio Olímpico portando la bandera, aunque en mi caso fue excepcional porque por el boicot a Moscú participamos bajo la bandera del Comité Olímpico Español. De hecho, creo que fue la primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos que se dio esta circunstancia. Es impresionante tener el honor de ser el portador de la misión española de aquellos Juegos Olímpicos. Es algo inolvidable en mi vida deportiva”.

Abanderados. Fuente: COE

Abanderados. Fuente: COE

En Los Ángeles 1984 llegó el turno de Alejandro Abascal, regatista en la clase Flying Dutchman y medalla de oro en Moscú 1980 junto a Miguel Noguer: “Mi recuerdo del desfile inaugural es de una intensidad y una emoción muy grande. Verme con la bandera española al frente de mis compañeros, de todo el equipo español, es una sensación que solo puedo comparar con el momento de subir al pódium a recoger la medalla de oro. Recuerdo el momento mágico en que por megafonía oí el nombre de España, anunciando la entrada de nuestro equipo, el público aplaudiendo, mi nombre en las pantallas gigantes del estadio… Son momentos mágicos en los que casi no podía ni tocar el suelo. Son recuerdos imborrables que no olvidaré nunca”.

La encargada de portar la bandera española en Seúl 1988 fue la Infanta Cristina de Borbón y Grecia, miembro del equipo olímpico de vela en la clase 470. “Recordándolo con los años, ser la abanderada durante los Juegos Olímpicos de Seúl, supuso para mí un orgullo indescriptible por tres razones: llevar la bandera de mi país entre las manos, la bandera de España; por representar a todo el Equipo Olímpico Español que durante tantos años ha trabajado, se ha ganado la plaza y todos sabemos lo que cuesta; y por estar en el acontecimiento deportivo más importante para la vida de un deportista. Es indescriptible y todavía lo mantengo en la retina de mis ojos. Fue un orgullo increíble”.

Y llegamos a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, los primeros que se celebraron en España y que supusieron el salto de nuestro deporte a la edad de oro en la que nos encontramos actualmente, gracias a las 22 medallas conquistadas por la delegación nacional. En esa ocasión contamos con un abanderado de excepción, el Rey don Felipe VI que participó como miembro del equipo español de vela en la clase soling y logró un diploma olímpico. “Tuve el honor, el inmenso honor (de ser abanderado), en los Juegos de verano de Barcelona 1992. Era la primera vez que se organizaban en España y, por lo tanto, jugábamos en España. Ser olímpico, o haber sido olímpico, no solo representa un éxito y un privilegio en la dimensión deportiva y competitiva, sino sobre todo implica el compromiso con los más altos valores que encarnan el ideal olímpico. Valores que, como el compañerismo, el juego limpio, la excelencia, el esfuerzo, son en realidad seña y guía para todas las dimensiones de la vida. Ser abanderado de tu país supone el orgullo inmenso de representar a nuestro deporte, a España, en la mayor y más importante convocatoria deportiva del planeta. Ser abanderado significa representar internacionalmente a nuestra sociedad, con su principal símbolo”.

Abanderados. Fuente: COE

Abanderados. Fuente: COE

Tras el éxito de los Juegos de Barcelona 1992 llegó Atlanta 1996. Allí, el abanderado volvió a salir del equipo de vela. En este caso, fue el turno de Luis Doreste, medalla de oro en Los Ángeles 1984 en la clase 470, junto a Roberto Molina, y en Barcelona 1992 junto a Domingo Manrique, pero esta vez en Flying Dutchman. “Compartir ese momento con los deportistas españoles y las grandes estrellas del deporte internacional, es siempre un motivo de satisfacción y mucha alegría para todos nosotros. Para mí, fue un gran orgullo, desde el momento que me llamaron para ser el abanderado hasta que fue la ceremonia de inauguración, una ceremonia que recuerdo como una gran fiesta del deporte español. Son recuerdos que te quedan grabados para toda la vida. Así que, muy agradecido siempre al Comité Olímpico Español que me eligió para representar a los deportistas. Es un recuerdo imborrable en mi carrera”.

De la vela pasamos al waterpolo y del oro de Luis Doreste en Barcelona al oro de Manel Estiarte en Atlanta. El mejor jugador de la historia del waterpolo español, siete veces proclamado mejor jugador del mundo, seis veces olímpico e internacional con la selección en 580 ocasiones, abanderó a España en Sydney 2000, siendo ya un referente mundial en su deporte. “Fue un día especial. Fue realmente maravilloso. Lo recuerdo aún con la sonrisa y con la emoción en el corazón porque tengo presente aún la sensación que sentí en aquel momento. Tuve el privilegio de estar delante de los deportistas españoles y marcarles el camino del sueño olímpico, el camino de la ilusión, el camino del deportista. Tengo un gran recuerdo de este día”.

El gran palmarés de la judoca Isabel Fernández, campeona olímpica en Sídney 2000, del mundo en 1997 y de Europa hasta en cinco ocasiones, entre otros éxitos, le llevaron a liderar a la delegación española en Atenas 2004. “Para mí ha sido un honor ser la abanderada del Equipo Olímpico Español, gracias a todos los resultados que he sacado en mi carrera deportiva. Me acuerdo como si fuera el otro día. Al entrar por la puerta del estadio con la bandera se me pusieron los pelos de punta y una sonrisa en la cara. En ese momento me vinieron diferentes sentimientos. Uno de ellos fue que había merecido la pena el esfuerzo, el trabajo durante muchos años para estar allí. Ha sido el reconocimiento más bonito y especial que he podido tener: el abanderar el sueño de todos los deportistas, hombres y mujeres, de Atenas 2004”.

Abanderados. Fuente: COE

Abanderados. Fuente: COE

En Pekín 2008, la delegación española salió al Estadio Olímpico de Pekín -el Nido- con David Cal a la cabeza. David es el deportista español con más medallas olímpicas de la historia: un oro y cuatro platas. Precisamente en dicho evento, el gallego se colgó dos preseas, una en C1 500 y otra en C1 1000. “Fue todo un honor. Recuerdo aquel momento con mucho cariño. Justo antes de entrar al estadio se me hacía la espera larga y una vez que entramos y desfilamos, lo cierto es que ocurrió todo lo contrario, se me hizo muy corto. Yo estaría ahí dando vueltas durante toda la noche, pero no podía ser. Para mí es una de las experiencias más bonitas de mi trayectoria deportiva”.

Cuatro años más tarde, en Londres 2012, fue el turno de Pau Gasol. El mejor jugador español de baloncesto todos los tiempos. Y no solo lideró a la mejor generación del baloncesto nacional, sino que también lideró a la delegación española en unos Juegos en los que se conquistaron un total de 20 medallas. “El momento de ser abanderado y de liderar a toda la delegación española en los Juegos Olímpicos de Londres fue uno de los momentos más bonitos de mi vida, de mi carrera como deportista, pero también como persona. Nunca olvidaré ese momento antes de entrar al estadio olímpico y darme la vuelta, mirar hacia atrás y ver a mis compañeros y compañeras, a punto de empezar los Juegos Olímpicos. Fue un momento maravilloso que se me pasó muy rápido. Fue un momento que intenté saborear al máximo y que siempre recordaré con especial cariño, con muchísimo orgullo. Me siento un auténtico privilegiado de haber podido compartir y vivir ese momento con todo nuestro país”.

Tras una lesión en la rodilla que le impidió abanderar al Equipo Olímpico Español en Londres 2012, Rafa Nadal fue el elegido para portar le reseña española en Rio 2016. Sus méritos deportivos le convirtieron en el candidato perfecto para capitanear a todos los deportistas nacionales en el país sudamericano. “Mi experiencia personal en los Juegos Olímpicos siempre ha sido increíble y, obviamente, ser abanderado en Rio es un momento imposible de olvidar. Me hizo una ilusión tremenda y fue una experiencia increíble. El hecho de poder compartir ese momento con todos mis compañeros de selección, con toda la delegación española, es difícil de describir. Si La energía que uno siente cuando sale ahí en medio en cualquier ceremonia de inauguración de los Juegos es indescriptible, imaginaros el hecho de salir el primero representando a tu país. Muy feliz de haber tenido esa oportunidad, que la disfruté al máximo. Ojalá que los siguientes que vengan la puedan disfrutar igual”.

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