Unas guerreras acuáticas sin límites

En el Mundial de Barcelona las chicas de Miki Oca confirmaron que la plata de los Juegos Olímpicos de Londres no fue flor de un día. La selección femenina de waterpolo escribió su capítulo dorado en las piscinas Picornell coronándose como las mejores del mundo y en unos meses empezarán a preparar el Europeo de Budapest con la vitola de favoritas.

Jesús Ortiz García

En la ciudad rusa de Kirishi empezó a gestarse la mejor generación del waterpolo femenino justo antes del Preolímpico. Les sobraba talento y garra, pero les faltaba una dosis de confianza. Ganaron a rivales con las que antes perdían y empezaron a creer en sí mismas. Sólo unos meses después, Londres las bautizó con una plata en los Juegos Olímpicos que no entraba en ningún pronóstico y este verano las guerreras de Miki Oca se bañaron en oro en las piscinas Picornell de Barcelona.

Marta Bach, Andrea Blas, Anni Espar, Laura Ester, Maica Garcia, Patricia Herrera, Laura López, Ona Meseguer, Lorena Miranda, Mati Ortiz, Jennifer Pareja, Pili Peña y Roser Tarragó son los nombres de las chicas que han escrito el capítulo más dulce del waterpolo femenino español conquistando el Mundial. Un grupo de veinteañeras con gran capacidad de crecimiento que han visto recompensado los años de trabajo y esfuerzo entre el ostracismo y el silencio mediático.

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La guardameta Laura Ester. AD

«Era impensable hace 2 años, hemos pasado de la nada a lograr lo máximo y lo mejor es que esto aún no se ha acabado. Este equipo no tiene límites, hay camino por recorrer, somos un equipo muy joven y confiamos en seguir muchos años arriba», subraya Laura Ester. Elegida como la mejor guardameta del mundo, con sus reflejos felinos y paradas fue uno de los pilares de esta selección. «Es un sueño hecho realidad que me eligieran como la mejor portera. La defensa asfixiante de mis compañeras me lo puso fácil», asegura. La mayoría sigue sin digerir la medalla de Barcelona: «Si todavía no hemos asimilado la plata de Londres, menos aún el haber ganado el Campeonato del Mundo», apunta ‘Pajarito‘.

«Desde pequeña soñaba con llegar a unas olimpiadas, pero sinceramente, no pensaba en ganar un Mundial», añade su compañera Jennifer Pareja. Es la capitana del equipo, la nadadora más rápida y la que se encarga de ganar para España la primera posesión al inicio de cada cuarto. «Sólo perdí un sprint y fue por un error mío ya que no escuché el silbato del árbitro», recuerda.

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Jennifer Pareja. AD

Tras lograr 6 Ligas, 2 Copas de Europa, 4 Copas de la Reina y 3 Supercopas con el CN Sabadell, a sus 29 años le ha llegado su recompensa con la selección, siendo nombrada mejor jugadora del mundo. «Es otro reconocimiento a tantos años de esfuerzo y trabajo en este deporte. Llevo en la selección desde 2001 y han pasado momentos malos y duros en los que no han apoyado al waterpolo femenino. Con sólo 600 licencias es increíble lo que estamos haciendo», subraya.

Garra e inteligencia

No son el equipo más alto, ni el más corpulento, pero la calidad y técnica que atesoran no entienden de báscula. «Somos de las más pequeñas y delgadas, pero la fuerza que pueden tener las rivales la suplimos con inteligencia, rapidez y garra. Explotamos el juego en equipo ya que nos suelen sacar 20 kilos», sostiene la portera catalana.

Las guerreras del agua son un equipo por encima de las individualidades, una familia dentro y fuera del agua que sabe responder en las situaciones límite. «La clave es que todas aceptamos nuestro rol. La solidaridad entre nosotras queda plasmada en cada partido, las ayudas, la agresividad en defensa», asegura Jennifer Pareja. «Con una sola mirada sabemos que quiere cada una, nos conocemos muy bien», puntualiza Laura Ester.

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Las jugadoras con la medalla de oro del Mundial. AD

 

Algunos de los rasgos que más destacan en las secuaces de Miki Oca son el espíritu de lucha, el entusiasmo que derrochan y la pasión con la que viven los partidos. «Nos sorprende cuando la gente nos dice que enganchamos, que transmitimos. Es una satisfacción que muchos padres nos digan que sus hijos se animan a practicar waterpolo tras vernos jugar», afirma la capitana.

El Europeo de Budapest, próximo reto

Han demostrado que subir al segundo peldaño del podio de Londres no fue flor de un día y ya miran con ilusión al Europeo de Budapest 2014. «Vamos a dar batalla, sabemos que las rivales se fijarán más en nosotras y nos tendrán más rabia, ahora somos el equipo a batir», asegura Laura Ester. Al frente continuará Miki Oca, que ha logrado construir un equipo cohesionado, alegre, ilusionado y aguerrido. «Nos ha transmitido su positividad, energía, carácter, nos mima y exige, ha conseguido sacar lo mejor de cada una», cuentan las jugadoras.

Impresionadas por las 4.000 gargantas animando en cada partido en Barcelona, «ahora regresamos a la realidad de las piscinas en Liga que son 30 personas en la grada, nuestros padres y amigos. Pero no tenemos nada en nuestras manos para cambiarlo», dice la MVP española. Lo que no ha cambiado son las condiciones en las que trabajan, a años luz de otros deportes. «Ganamos la medalla en el peor momento. Tenemos pocas ayudas y vivir del waterpolo es muy complicado», lamentan.

Solo unas pocas ingresan cantidades de sus clubes que a veces se limitan a unos cientos de euros mensuales. Los recortes también afectan a la selección absoluta: «Dependemos de las becas del Plan ADO y este año no hemos recibido nada. No se puede considerar una profesión, sino una afición. Nos hemos dedicado al waterpolo porque nos gusta y no por dinero».

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