Cerveza y deporte forman un buen tándem

Un estudio demuestra que la cerveza en cantidad moderada ayuda a la rehidratación después hacer ejercicio en medidas similares al agua y contribuye a mantener niveles más altos de glucosa plasmática y atenuar las respuestas hormonales de estrés.
Laura Pérez Torres

La rehidratación del deportista es clave cuando termina de hacer su actividad física, y la cerveza puede ser una buena aliada según una investigación de la Universidad de Granada (UGR) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Hacer ejercicio es de las cosas que podemos hacer que más beneficios genera para nuestra salud, ha explicado el catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UGR, Manuel Castillo, quien ha hecho referencia a que “dicha actividad física debe ser de una intensidad de moderada a vigorosa y luego hay que reponer todas las pérdidas que ha tenido el deportista: descanso y agua”.

Con esta finalidad se realizó este estudio sobre la idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo hormonal inmunológico de los deportistas tras el ejercicio físico. “Lo que hace mucha gente que practica deporte es tomarse una cerveza cuando termina, nosotros queríamos saber si esa cerveza, dado el contenido de alcohol que tiene, podría dificultar la rehidratación porque lo primero que uno hace cuando se toma una ce

rveza es ir al baño, si eso es así mientras necesitamos rehidratarnos estaríamos perdiendo líquido y no sería interesante”, ha aclarado el experto de Granada.

Tras evaluar todos los parámetros susceptibles de verse afectados por el alcohol, los investigadores han comprobado que ninguno de ellos, tomando cerveza en cantidad moderada, se veían afectados negativamente por esa ingesta en comparación con el agua. Manuel Castillo ha especificado que “ni siquiera se orinaba más, debido a que el organismo tiene esa jerarquía de funciones que obliga a cubrir las necesidades básicas primero. En este caso, rehidratarse y después los demás efectos”.

En opinión de Castillo, que también es deportista, “después de jugar al tenis lo que tengo que hacer es beber agua, un poco, hasta que se quita la sed. No nos rehidratamos lo suficiente, hay que beber por encima de la sed que se tiene para recuperar todas las pérdidas, para beber por encima de eso es preciso que lo que uno esté bebiendo le guste y tenga una excusa para beberlo, que puede ser estar con amigos”.

El catedrático de la Universidad de Granada Manuel Castillo. | A.D.

El catedrático de la Universidad de Granada Manuel Castillo. | A.D.

El estudio concluye que el consumo moderado de cerveza puede contribuir a mantener niveles más altos de glucosa plasmática y atenuar las respuestas hormonales de estrés. Las maltodextrinas, carbohidratos de gran interés par la nutrición deportiva y presentes en la cerveza, corrigen la posibilidad de hipoglucemia, ya que se metabolizan lentamente liberando unidades de glucosa que pasan progresivamente a la sangre y dan lugar a concentraciones de glucosa en plasma menos elevadas y más extendidas.

Por otro lado, se observa que el consumo moderado de esta bebida, tanto en su variedad tradicional como sin alcohol, tras realizar ejercicio físico en condiciones de elevada temperatura ambiental y abundante transpiración, permite recuperar las pérdidas hídricas en medidas similares al agua.

Según el estudio, su alto contenido en agua, el equilibrio de sus componentes (hidratos de carbono, bajo contenido en sodio y ausencia de grasas), su bajo aporte calórico (una caña 200 ml contiene 90 Kcal y si se trata de cerveza sin 17 Kcal) y su baja graduación alcohólica (4º-5º); hacen de la cerveza una bebida interesante para el mantenimiento de los márgenes cardiosaludables del deportista.

Además, Castillo ha desarrollado otra idea basada en la importancia de hacer ejercicio y pasarlo bien, incluyéndolo como parte imprescindible de un estilo de vida saludable como es la dieta mediterránea. Así, ha asegurado que “el simple hecho de disfrutar y obtener placer por lo que hacemos aumenta la resistencia al estrés y, por tanto, protege nuestra salud, y eso mismo sucede cuando disfrutamos de una bebida como la cerveza, que además de calmar nuestra sed, nos apetece”.

Para concluir, el investigador granadino ha animado a volver al patrón de alimentación de la dieta mediterránea porque no sólo son pautas alimentarias, “sino una forma de vivir donde se comparte más, se socializa más y se disfruta más de los que nos rodea”.

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